Oyambre y la desfachatez del Consejero de Obras Públicas
-->>[Tribuna Libre] [15/11/09 | 23:00 h.] AUTOR: Emilio Carrera. Representante de las organizaciones conservacionistas y ecologistas en el Patronato del Parque Natural de Oyambre.
La visita del Consejero y su comitiva a las obras de mejora de la carretera entre Zapedo y el puente de la Maza por Oyambre y Gerra nos ha proporcionado otra muestra de la desfachatez oficial de unas Administraciones Públicas que ignoran sus propias resoluciones, se inhiben de sus responsabilidades, olvidan los acuerdos internacionales, y se convierten en el mejor ejemplo de esos bomberos pirómanos que se jactan luego de apagar los fuegos que ellos mismos han provocado.
¿O no es una gran casualidad que el único sitio para hacer la variante de Oyambre sea a través de una propiedad pública que no toca lo más mínimo la propiedad privada del campo de golf en el entorno de la antigua sede del club? ¿Será que siguen empeñados en negarse a devolverlo a la titularidad pública y desafiar a los tribunales para tratar de reforzar la continuidad del campo de juego y evitar las molestias e interferencias de vehículos y transeúntes? ¿Dónde están entonces los proyectos de la Dirección General de Biodiversidad y de la Demarcación de Costas para la regeneración del sistema dunar, incluyendo la creación del aparcamiento mediante los retranqueos y ocupación de las márgenes del arranque del actual trazado del eje viario entre Zapedo y las caballerizas?
¿Por qué este empecinamiento y urgencia en hacer esta variante sobre una zona húmeda donde aún resistía la que es todavía la mancha de salcera y carrizal más densa, espesa y mejor conservada del borde litoral? ¿Por qué, en todo caso, no han establecido como prioridad regenerar el conjunto de la marisma de Los Llaos, desecada y deforestada en gran parte, rellenada sin control, privatizada y ocupada por campings, edificaciones, aparcamientos, garitos y tejavanas ante la complicidad e inhibición de todas las Administraciones Públicas –Consejerías, Ayuntamientos, Demarcación de Costas, Confederación Hidrográfica…– que se dan citan en aquel lugar y han venido actuando como Don Tancredo en las últimas décadas?
Y en cuanto a lo escrupuloso del procedimiento ¿díganos el Consejero dónde está el informe preceptivo del Patronato del Parque Natural de Oyambre sobre la obra? ¿dónde el respeto al dictamen de Costas –quien mejor que este organismo para proporcionar el mejor argumento de rechazo ( BOC del 4-6-2008) al proyecto que ahora se está ejecutando– para descartar esta variante? ¿Dónde la tramitación que exige la Ley de Carreteras sobre los tramos de especial protección ecológica y paisajística? ¿Dónde la que tiene que ver con la afectación a un espacio considerado Lugar de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000 y la Directiva de Hábitats? ¿Dónde la remisión imprescindible y obligada al PORN y el Plan Rector de Uso y Gestión que se retrasa deliberadamente para crear estos vacíos legales y hacer las interpretaciones más bastardas y perversas que imaginarse puedan para acomodar estas iniciativas?
Y sobre las "evacuaciones de vecinos enfermos y la conexión con el mundo de los núcleos de población" supuestamente beneficiados ¿creen ustedes que semejante demagogia puede ocultar la más elemental geografía e historia de la red viaria de aquella zona? ¿O es que piensan ustedes que nos vamos a creer que ese empeño en hacer tramos de carreteras innecesarias y despilfarradoras están dirigidas a satisfacer las necesidades reales de los habitantes de Los Llaos y Gerra?
Lo hemos propuesto desde el principio: renovar el firme y suavizar cunetas y curvas en algún punto –y dejarse de barandillas y decorados neorrústicos para distraer a la gente– pero, sobre todo, apoyarse en los ejes tranversales y perpendiculares que han comunicado tradicionalmente a esos núcleos con la carretera Barreda-La Revilla también con sus mejoras correspondientes, incluyendo el vial que rodea por el Norte el camping Rodero y conecta con Los Llaos y Gerra, accesos en su conjunto suficientes, rápidos, respetuosos y baratos en vez de despilfarrar el dinero público para fines inconfesables.
Porque lo seguiremos repitiendo: No hay peor política que aquella que no sabe establecer prioridades ante tantas necesidades sociales, educativas, sanitarias, de conservación y restauración del patrimonio Natural y Cultural, de corrección de impactos ambientales, de dinamización de los tejidos productivos locales, de gestión del propio Parque…, como tienen las poblaciones que vivien en Oyambre; que no es capaz de establecer el equilibrio entre la rentabilidad económica, social y ambiental de las inversiones que realiza; que sigue creyendo que las infraestructuras viarias son la panacea insostenible de un desarrollo basado en su extensión indiscriminada, desproporcionada y agresiva; y que sigue olvidando que la movilidad y el transporte sostenibles son algo más que apurar la accesibilidad motorizada a la mayor velocidad posible hasta el último rincón de Cantabria o infrautilizando ejes viarios la mayor parte del año –la pretendida variante de Comillas, entre otros, es un ejemplo de proyecto sin estudios previos sobre la naturaleza y la composición de los tráficos–, ignorando flujos existentes o razonablemente previsibles y dejando al margen medidas de rodenación territorial, planificación urbana, fiscalidad ecológica, educación ambiental, seguridad viaria, transportes alternativos públicos y colectivos (con peatonalizaciones, redes de carriles bici –y no tramos aislados y desarticulados como los que se venden a modo de decorado ambiental– , ferrocarril convencional y de cercanías….), al servicio de la calidad de vida de los ciudadanos y de sus intereses mayoritarios, y no de la consideración del automóvil como el rey de la creación.
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