Más sobre la petición de cese del contaalmirante Serón
-->>[Cantabria Confidencial] [17/07/03 | 16:14 h.] ENTRE EL PICHI Y EL CHAPAPOTE
Victor Gijón
Entonces, cuando todos éramos más jóvenes y los jóvenes ni siquiera eran, no había chapapote, pero si pichi. En el Sardinero o la Segunda Playa un simple palitroque, cualquier objeto con punta o filo, servía para que madres y abuelas separaran de la planta de nuestros pies aquel viscoso material de color negruzco al que llamábamos pichi. Los entendidos, que en asuntos de la mar son multitud en Santander, explicaban que eran residuos provenientes de los petroleros que limpiaban tanques ilegalmente frente a las playas. Pues bien, según el jefe militar de la zona del Cantábrico, del que desconozco oficio y profesión además de la de marino, el chapapote que inunda nuestras playas, y no sólo las del Sardinero, no procede del Prestige, como todo los legos, no militares, pensábamos, sino que es pichi. Lo que no explica esa autoridad, militar por supuesto, es cómo es posible, si es que lo que afirma fuera cierto, que la Marina no intervenga para impedir que los petroleros se cisquen nuestras cosas. Dicho lo cual solicito respetuosamente que al mentado militar le cesen por ignorante o, en su defecto, por incompetente.
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