Deficiente tratamiento a los gatos en Santander
-->>[El Diario Montañés] [09/09/05 | 19:30 h.] Cartas al Director
María del Carmen Caramés
Señor director:
Es digna de elogio la decisión del Excmo. Ayuntamiento de Torrelavega al colaborar con ARCA en el bienestar de los gatos callejeros, que una vez que son recogido son esterilizados y ya curados, puestos en libertad en su mismo barrio para que cumplan su fin en este mundo, evitar la proliferación de roedores. Tres veterinarios gratuitamente se encargan de las intervenciones, quedando a cargo del Ayuntamiento los gastos, anestesia y material quirúrgico y un grupo de voluntarios les da de comer. De esto forma se evita también la proliferación felina callejera y los gatos alimentados no sufren las enfermedades que la desnutrición y bajas defensas producen.
No pasa esto en Santander, cuyo Ayuntamiento tiene contratada una recogida que deja mucho que desear. En este caluroso verano, donde las pulgas han sido una plaga, los vecinos del Rancho Chico denunciaron la situación y a pesar de haber fumigado, los gatos (que siempre han estado allí) son los señalados como responsables de los males.
Han sido atrapados en jaulas, algunos gatitos pequeños cuyas madres ya habían sido capturadas con anterioridad, han permanecido tres días en jaulas a la intemperie, soportando tanto un sol de justicia como la lluvia, quedando totalmente extenuados.
Ante tal falta de responsabilidad e insensibilidad por parte de quien debe recogerlos para que les pongan una inyección y dejen de sufrir, en caso de no poder colocarlos debidamente: denunciamos este hecho públicamente, ya que tan culpable es el que lo hace como el que mira para otro lado, puesto que a estos señores, al fin y al cabo, les pagan con nuestros impuestos, para como en este caso torturar a seres vivos e indefensos.
Exigimos, además, que den la recogida a personas con más sentido de la responsabilidad.
Aprovechamos para ensalzar la iniciativa de un grupo particular que de su propio bolsillo dan de comer y esterilizan a los gatos de la zona Barrio Camino-Miranda.
Hay que aprender de ayuntamientos como los catalanes, que han entendido que una ciudad sin gatos es una ciudad con ratas.
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