El temporal exige la aplicación a rajatabla de la Ley de Costas y desmantelar edificios como los de la playa de Somo
Última actualización el Martes 23 de Noviembre de 2010 13:04 Escrito por ARCA Sábado 18 de Abril de 2009 19:38
La asociación ecologista ARCA considera que los destrozos en infraestructuras, viviendas e instalaciones que ha provocado el último temporal, ponen de relieve la necesidad de que las autoridades se tomen en serio el problema del cambio climático y pasen de la propaganda a los hechos, reduciendo la emisión de gases contaminantes y aplicando a rajatabla la Ley de Costas.
ARCA se muestra de acuerdo con los técnicos de la universidad que han declarado que lo sucedido es consecuencia del cambio climático y sus efectos sobre la elevación del nivel del mar. Para el presidente de la asociación ecologista, Gonzalo Canales, “es sencillamente alarmante la tendencia de los últimos años” y afirma que “el temporal del año 2008 y el de días pasados podían haber tenido consecuencias mucho mas graves si hubiera coincidido con los días de mareas mas vivas”.
Entre los primeros pasos a dar, ARCA considera necesario retranquear los deslindes costeros para fijar la línea del dominio público teniendo en cuenta las previsiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC) y ampliar las servidumbres de protección.
Además ARCA recuerda que, según las previsiones del IPCC, a los efectos de la elevación del nivel del mar se va a sumar una mayor concurrencia de fenómenos meteorológicos extremos, por lo que hay que tomar medidas preventivas frente a futuros daños personales, económicos y ambientales.
Por estos motivos Canales cree que incluso hay que ir más lejos y propone “un reforzamiento de la Ley de Costas con herramientas que permitan el desmantelamiento de todo lo construido sobre playas y sistemas dunares, como por ejemplo las viviendas de Somo, que están destinadas a ser barridas por el mar más pronto que tarde, máxime cuando las predicciones del panel IPPC se están cumpliendo con precisión en el Cantábrico”.



La asociación ecologista ARCA ha comprobado que durante el pasado verano